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1983 / el sueño se hace a mano y sin permiso
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Queridos amigos
Esto no lo escribieron radicales, pero sirve como para empezar a entender la situación actual y lo mucho que hizo Alfonsín. No fue hace mucho...

LA PARTICIPACIÓN ARGENTINA EN LOS ORGANISMOS MULTILATERALES

El Grupo de Cartagena

Durante la primera etapa del gobierno de Alfonsín, la diplomacia argentina intentó activar una serie de mecanismos de concertación política multilateral para hallar una solución al problema de la deuda externa. Los más destacados en este sentido tuvieron lugar durante el año 1984, que registró la participación argentina en la Conferencia de Quito (enero), la declaración conjunta efectuada con Brasil, México y Colombia (mayo), la Reunión de Cartagena (junio), y la Segunda Reunión del Grupo de Cartagena en Mar del Plata (septiembre).

A iniciativa del presidente del Ecuador, Osvaldo Hurtado, principios de enero de 1984 tuvo lugar la Conferencia Económica Latinoamericana (CELA) en la ciudad de Quito, que contó con la presencia de presidentes, cancilleres y delegados de 28 países de la región (1). En dicho foro, la diplomacia radical expuso su enfoque político respecto de la cuestión de la deuda, denunció todas las formas de intervencionismo y enarboló su tradicional posición latinoamericanista en favor de la integración. El canciller argentino, Dante Caputo, pronunció un discurso que criticó duramente las recetas recesivas adoptadas por los países desarrollados y los organismos de créditos, e instó a la integración latinoamericana como una salida al problema de la deuda:

(...) La democracia argentina no acepta la trampa en la que el sistema financiero internacional y las minorías a él asociadas la han colocado al generar esta agobiante deuda externa. Los estados nacionales han sido usados para apañar a estos grupos especuladores. El destino del continente está en salir fuera de esta trampa. (...) La crisis que sufrimos quizás tenga como contrapartida la creación de una oportunidad invalorable para convertir finalmente en realidad la integración de América Latina y del Caribe (2).

El 13 de enero, la CELA dio a luz la Declaración de Quito, documento en el que los países de América Latina y el Caribe advirtieron a los países desarrollados que no podrían garantizar el pago de la deuda externa -en ese momento de unos 320.000 millones de dólares- si los acreedores no adoptaban (...) criterios flexibles y realistas para la renegociación de la deuda, incluyendo plazos, períodos de gracias y tasas de interés compatibles con la recuperación del crecimiento económico. Sólo de esta forma podrá garantizarse la continuidad en el cumplimiento del servicio de la deuda (...).

Asimismo, la Declaración de Quito hacía un "llamado formal" a los dirigentes de los países industrializados sobre(...) la gravedad de la situación económica de la región, su alto costo social y la necesidad de participar urgentemente en medidas que permitan enfrentar la crisis, directamente a través de sus gobiernos y de los organismos internacionales (3).

El segundo intento de la diplomacia radical por activar los mecanismos multilaterales de concertación en la cuestión de la deuda tuvo lugar el 19 de mayo de 1984, fecha en que el gobierno de la Argentina promovió, en forma conjunta con Brasil, Colombia y México, la convocatoria a una reunión de cancilleres y ministros de Economía de los países más endeudados, con el objeto de adoptar medidas concretas que apuntaran a obtener cambios en la política financiera y comercial internacional favorables a los intereses de estos países (4). Dicha convocatoria contó con el respaldo de la Cámara de Diputados argentina (5).

Asimismo, a principios de junio el presidente Alfonsín propuso a los países anteriormente mencionados, a los que se sumaron Ecuador, Perú y Venezuela, la redacción de un documento conjunto que fue elevado a la reunión del Grupo de los Siete (constituido por los siete países más industrializados de Occidente) celebrada en Londres (6). En el mismo, los países endeudados de la región solicitaban a los acreedores la concreción de un diálogo constructivo entre las partes destinado a identificar medios que pudiesen aliviar la carga de la deuda. El documento conjunto firmado por los países latinoamericanos partía del argumento de que la gravedad del endeudamiento externo impedía su resolución por los caminos "ortodoxos" propugnados por los bancos y los gobiernos de los países desarrollados -el contacto bilateral directo con los organismos de crédito o la ayuda aislada de éstos-. Como era de esperarse, este documento no produjo ningún cambio en la posición de los siete grandes reunidos en Londres, quienes reafirmaron la idea de que el problema de la deuda debía ser resuelto por la vía bilateral y caso por caso, adoptando las recetas de austeridad propuestas por los organismos internacionales de crédito (7).

A pesar de este traspié, los días 21 y 22 de junio de 1984 los cancilleres y ministros de Economía de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, México, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela se reunieron en la ciudad colombiana de Cartagena. Esta reunión sirvió para demostrar las limitaciones de la inicial expectativa del gobierno radical de conformar un pool o cártel de países deudores (8), con el fin de constituir un grupo de presión para obtener de los países acreedores una solución multilateral alternativa a la adopción de las recetas de austeridad propuestas por los organismos internacionales de crédito. La más importante de estas limitaciones era la heterogeneidad de intereses de los participantes y el predominio de las posiciones que tendían a privilegiar el camino tradicional para solucionar el problema de la deuda. Mientras los representantes argentinos insistían en establecer un mecanismo práctico que permitiera a los países deudores la búsqueda de una solución política al problema de la deuda, los de países como Brasil o México eran renuentes a ir más allá de la retórica reivindicatoria, negándose a apoyar propuestas concretas.

El documento final de la reunión, denominado Consenso de Cartagena, se limitó a la creación de un mecanismo de consulta y seguimiento regional, con el objetivo de ayudar a la concreción de encuentros con los países acreedores, siendo la Argentina elegida como sede de una nueva reunión de los países deudores a mediados de septiembre (9).

La Segunda Reunión del Grupo de Cartagena se realizó en Mar del Plata en septiembre de 1984, como estaba previsto. Pero esta reunión fue una nueva frustración para la diplomacia argentina. El "Comunicado de Mar del Plata" se limitaba a expresiones retóricas, que instaban a expresar la solidaridad regional en el problema del endeudamiento externo y la determinación de los gobiernos de continuar realizando consultas entre sí para resolver la cuestión. Pero no hubo compromisos concretos mas allá de esas expresiones de deseo. El acuerdo alcanzado por México con los organismos internacionales de crédito fue un factor crucial para que ese país y Brasil presentaran objeciones a la propuesta presentada por la Argentina -y respaldada por Bolivia, Colombia y Perú- sobre la convocatoria a una reunión presidencial cumbre de la región. El fracaso de la posición argentina movió a la diplomacia radical a abandonar definitivamente la opción multilateral y adoptar el camino bilateral propuesto por los gobiernos y bancos acreedores (10).

Cabe advertir que la política respecto de la deuda no constituyó una característica exclusiva del presidente Alfonsín, del canciller Caputo, o del partido Radical, como lo demostraron la emergencia en el Congreso, de proyectos tales como la resolución de la Cámara de Diputados firmada por el diputado oficialista Juan Carlos Pugliese el 28 de septiembre de 1984; el proyecto de declaración del diputado del PJ Miguel Unamuno, presentado ante la Cámara Baja el 13 de diciembre de 1984; y el proyecto de resolución del 19 de junio de 1985 presentado en la Cámara Alta por los senadores radicales Adolfo Gass, Luis León, Miguel Mathus Escorihuela y Fernando de la Rúa y por los peronistas Julio Amoedo, Luis Salim, Eduardo Menem, Olijuela del Valle Rivas, Edgardo Murguía, Jorge Castro y el bloquista sanjuanino Carlos Gómez Centurión.

Por cierto, el contenido del proyecto de declaración de Unamuno -con una mención de los líderes máximos de los dos partidos mayoritarios, Hipólito Yrigoyen y Juan Perón- revelaba que en ciertos temas "sensibles" de la política exterior (especialmente Malvinas, deuda externa y política nuclear) persistían elementos culturales nacionalistas compartidos tanto por radicales como peronistas, que permitían la aparición de posiciones convergentes (11).

En Montevideo, en diciembre de 1985 tuvo lugar la Tercera Reunión del Grupo de Cartagena. En ésta, se consideró "insuficiente" la iniciativa del secretario del Tesoro norteamericano, James Baker, sobre el tema de la deuda, conocida como "Plan Baker (12)".

A fines de mayo de 1987 funcionarios de los países miembros del Grupo de Cartagena se reunieron en México con el objeto de elaborar directrices para solucionar la crisis de la deuda. Como producto de esta reunión, a principios de junio los países integrantes del Consenso de Cartagena solicitaron al Grupo de los Siete que asumieran la responsabilidad de encontrar soluciones de fondo al problema del endeudamiento externo, eliminaran las prácticas proteccionistas y los factores que obstaculizaran la recuperación económica de los países en vías de desarrollo (13).


NOTAS
1. "La reunión económica en Quito", La Nación, 11 de enero de 1984, p. 3, y "Consenso sobre deuda externa en la reunión económica de Quito", La Nación, 12 de enero de 1984, p. 2.
2. Discurso del canciller Caputo, citado en "La Conferencia de la CELA en Quito", La Nación, 14 de enero de 1984, p. 2.
3. "Reclamaciones de América Latina", La Nación, 14 de enero de 1984, p. 1, y "Aprobaron en Quito un extenso programa de reactivación económica", La Prensa, 14 de enero de 1984, p. 1.
4. Declaración conjunta presentada por Argentina, Brasil, Colombia y México en mayo de 1984, en La Nación, 20 de mayo de 1984, p. 9; "Deuda externa: acción común de cuatro países", La Nación, 20 de mayo de 1984, p. 1; "Club de deudores: ¿sí o no?", Somos, Nº 402, 1º de junio de 1984, pp. 54-57, y los artículos de Miguel Rodríguez Mendoza, "Deuda externa, comercio exterior y los esfuerzos de concertación política en América Latina", en H. Muñoz (comp.), Las políticas exteriores latinoamericanas frente a la crisis, op. cit., p. 390; Saúl Keifman, "El Plan Baker y la deuda externa de América Latina", en América Latina / Internacional, Vol. 3, Nº 7, enero-marzo 1986, p. 15; R. Russell, "Un año de política exterior: Las relaciones con los socios privilegiados", op. cit., p. 53, R. Russell, "Un año de política exterior: Las relaciones con Estados Unidos, América Latina y Europa Occidental", op. cit., pp. 136-137; y H. Jaworski C., "Política exterior del Perú: una interpretación crítica", op. cit., pp. 199 y 203.
5. El 31 de mayo de 1984, los diputados de la UCR Federico Storani (Buenos Aires) y Carlos Becerra (Córdoba) presentaron un proyecto de declaración, señalando que
ve con agrado la convocatoria de la Argentina, Brasil, Colombia y México, del día 19 de mayo de 1984, a las naciones hermanas repudiando la elevación unilateral y arbitraria de las tasas de interés por parte de los acreedores internacionales y ratifica que la unidad del pueblo latinoamericano será la herramienta fundamental para el logro de los objetivos propuestos.
Proyecto de declaración de los diputados Storani y Becerra en Congreso Nacional, Diario de sesiones de la Cámara de Diputados año 1984, Reunión 7º, Mayo 31 de 1984, Tomo II, op. cit., p. 1055.
6. "Tratarán en Londres la deuda de América Latina", por Julio Crespo, La Nación, 27 de mayo de 1984, p. 18; "Reunión cumbre en Londres", La Nación, 6 de junio de 1984, p. 8; y "Después de la reunión de Londres", La Nación, 17 de junio de 1984, p. 10.
7. Texto del documento presentado por los países latinoamericanos al Grupo de los Siete reunido en Londres, en "Documento a la cumbre de Londres. América Latina propugna acuerdos entre gobiernos por la deuda externa", Clarín, 7 de junio de 1984, p. 23. De acuerdo con Helán Jaworski, una razón, que, sumada a la rígida actitud de los siete grandes países industrializados, explicó el fracaso de la estrategia conjunta de Argentina, Brasil, Colombia y México en mayo de 1984 en relación con el tema de la deuda fue la igualmente rígida actitud adoptada por el gobierno de Perú. El delegado peruano en la OEA prácticamente boicoteó la iniciativa de los cuatro países latinoamericanos, al manifestar en mayo de 1984 que ese foro interamericano era el adecuado para discutir el problema de la deuda. Ver al respecto el artículo de Helán Jaworski C., "Política exterior del Perú: una interpretación crítica", op. cit., pp. 199 y 203.
8. De acuerdo con el periodista Martín Granovsky, la idea de crear el Club de Cartagena -un mecanismo de seguimiento de la deuda entre Brasil, México y la Argentina, los tres deudores más importantes de la región- provino de los argentinos Arturo OConnell y Jorge Romero. Ver al respecto M. Granovsky, op. cit., p. 186.
9. "El Consenso de Cartagena", La Nación, 23 de junio de 1984, p. 12; "Satisfacción de la Argentina", por Mario Pérez Colman, La Nación, 23 de junio de 1984, p. 12; "La calle sin Fondo"; "Nota de tapa. La pulseada de Cartagena" y "La semana clave de la deuda. Lo que se dice. Lo que se opina", en Somos; Nº 406, 29 de junio de 1984, pp. 14-17 y 50-57. Ver también los artículos de M. Wilhelmy, "Argentina: la política exterior del gobierno democrático", op. cit., pp. 325-326; M. Rodríguez Mendoza, op. cit., pp. 390-391; S. Keifman, "El Plan Baker y la deuda externa de América Latina", op. cit., p. 15; R. Russell, "Un año de política exterior: Las relaciones con los socios privilegiados", op. cit., pp. 53-54, y R. Russell, "Un año de política exterior: Las relaciones con Estados Unidos, América Latina y Europa Occidental", op. cit., p. 137.
10. "Alfonsín propugnó un encuentro de gobiernos deudores y acreedores", Clarín, 14 de septiembre de 1984, pp. 2-3; "Propuestas y definiciones", Clarín, 14 de septiembre de 1984, p.3; "Reunión de Mar del Plata. Posiciones en pugna", Clarín, 14 de septiembre de 1984, p. 4; "Declaración del Tesoro. Reticencia de EE.UU a una cumbre con deudores", Clarín, 14 de septiembre de 1984, p. 5; "Comunicado de Mar del Plata", Clarín, 15 de septiembre de 1984, p. 2; "Deuda externa. América Latina llamó a un diálogo político a los países desarrollados" y "El rescate de la unidad", Clarín, 15 de septiembre de 1984, pp. 2-3; y "El no de Washington", Clarín, 15 de septiembre de 1984, p. 4; Cronología relaciones internacionales de Argentina, marzo / diciembre de 1984, op. cit., p. 67; M. Wilhelmy, "Argentina: la política exterior del régimen democrático", op. cit., p. 326; M. Rodríguez Mendoza, op. cit., p. 391; R. Russell, "Un año de política exterior: Las relaciones con los socios privilegiados", op. cit., p. 54, y R. Russell, "Un año de política exterior: Las relaciones con Estados Unidos, América Latina y Europa Occidental", op. cit., p. 138.
11. Resolución de la Cámara de Diputados del 28 de septiembre de 1984; proyecto de declaración del diputado Miguel Unamuno, en Congreso Nacional, Diario de sesiones de la Cámara de Diputados año 1984, Reunión 33ª, Diciembre 13 de 1984, Tomo X, op. cit., p. 6246; y proyecto de resolución de los senadores Gass, Amoedo y otros, en Congreso Nacional, Diario de sesiones de la Cámara de Senadores 1985, Reunión 8ª, Junio 19 de 1985, Tomo I, op. cit., pp. 622-623.
12. "El Grupo de Cartagena en Montevideo. La crisis del Sur", por Néstor Restivo, y "Voluntad de conciliar", Clarín, 16 de diciembre de 1985, p. 2; "Consenso de Cartagena. Hoy se reúnen los deudores", por Barrett Puig, La Nación, 16 de diciembre de 1985, p. 1; " Propuesta de emergencia del Grupo de Cartagena. América Latina reclamó por una reducción de sus pagos externos", Clarín, 18 de diciembre de 1985, pp. 22-23; "Consenso de Cartagena. Estiman insuficiente la iniciativa de Baker", La Prensa, 18 de diciembre de 1985, p. 1; "Acción conjunta del Grupo de Cartagena", La Prensa, 19 de diciembre de 1985, p. 2; y "Réplica a Baker. La contrapropuesta lanzada por 11 países deudores", Somos, Nº 483, 25 de diciembre de 1985, p. 44.
13. IRELA, Cronología de las relaciones entre Europa Occidental y América Latina: 1987, op. cit., pp. 51 y 53-54.

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